El impacto de la pandemia sobre la economía global nos obliga a evaluar cómo se están adaptando los negocios al Covid-19. Esta situación sanitaria extendida desde China, avasallando gran parte del globo terráqueo, ha puesto en riesgo a distintos sistemas económicos del mundo.

El cierre de establecimientos comerciales, el confinamiento ciudadano y el distanciamiento social, son medidas necesarias que repercuten en la producción y en las ventas. Ello obliga a pequeñas, medianas y grandes empresas a implementar soluciones sobre la afectación de sus negocios.

 

Medidas adoptadas en “la nueva normalidad”

 

El uso de la mascarilla: La mascarilla es ahora el salvoconducto para la humanidad, pues en la mayoría de comunidades su uso es obligatorio para transitar fuera de casa. Sin embargo, son diversas las connotaciones que se dan a este artículo, ahora considerado de primera necesidad.

El tapaboca, como producto comercial, se ubica irónicamente, en una economía que tiende a la baja, en lugares de privilegio. La venta de mascarillas en el mercado mundial sube, incrementando la competencia entre las empresas del ramo.

El teletrabajo como alternativa: La crisis sanitaria también ha obligado a los españoles a evaluar las posibilidades del trabajo en remoto, práctica poco usual hasta ahora. Esta forma de continuar la vida se ha manifestado como un mecanismo efectivo para desempeñar las actividades cotidianas y preservar los empleos.

En este contexto, muchos se preguntan: ¿están los españoles preparados para teletrabajar? Posiblemente, el enfrentar la paralización de la economía, les ha obligado a descubrir su capacidad para este desempeño.

Ante una pandemia, los sectores más afectados son aquellos que propician la concentración de personas. Sin embargo, los especialistas analizan también el impacto de estos acontecimientos sobre el mundo bursátil y la hacienda española en general.

En ambos casos, los pronósticos son reservados mientras que el teletrabajo se ubica como una opción para lidiar con los efectos de esta crisis mundial. Lo que si queda claro es que el poder económico, el más fuerte del mundo, es tambaleado por un fenómeno inesperado con nombre y tamaño de virus, el Covid-19.

 

Efectos del Covid-19 en la industria del ocio

 

Desde mediados de marzo se declaró en España el estado de alarma, lo que trajo como consecuencia una paralización significativa de la actividad económica nacional. Especial afectación sufrió la industria del ocio, que desde entonces no abre sus puertas y ha dejado pérdidas que se cuantifican en millones de euros.

La pandemia obligó a las autoridades al cierre indefinido de cines, discotecas, clubes nocturnos, dejando elevados índices de desempleo. Las contratistas y sub contratistas de este tipo de comercios han declarado el cese de sus actividades por no contar con sus clientes frecuentes.

Las empresas asociadas a este rubro como las ventas de licores y tabaco, entre otros, quedaron a la deriva ante la disolución de sus alianzas comerciales. Paralelamente, los usuarios en una ruptura de su cotidianidad sufren los estragos del confinamiento y la pérdida del privilegio de vivir en libertad.

 

La bolsa de valores

 

Por su parte, los mercados globales confrontan la peor crisis bursátil de todos los tiempos. La recesión económica global es aún, pasados siete meses desde la declaratoria del estado de emergencia, una amenaza para el mundo. España se ve afectada por la baja en las bolsas europeas al nivel de las asiáticas y del marcado descenso de Wall Street. La pérdida de rentabilidad en el entorno de las corporaciones, son de pronósticos reservados.

Innumerables personas estiman que, por no tener acciones, sus economías no se verán afectadas de forma directa. Sin embargo, son muchos los afiliados a fondos de pensiones cuyos ahorros han sido invertidos en acciones, viéndose lesionados sus intereses económicos.